23-26 de abril de 2020 – Viaje a Empel (Holanda), donde visitaremos, además, Ámsterdam y Gante

EL MILAGRO DE EMPEL

Los días 7 y 8 de diciembre de 1585, en plena guerra de los 80 años, “ el tercio viejo de Zamora”, que contaba con 5.000 infantes y comandaba D. Francisco Arias de Bobadilla, se enfrentó, en condiciones muy adversas, a una flota de 100 barcos de los rebeldes “estados generales” de los Países Bajos. Los hombres de los Tercios combatían en la isla BOMMEL, entre los ríos Mosa y Wall, encontrándose cercados, sin víveres, con escasa munición y sin ropa seca. El enemigo propone una rendición honrosa, la respuesta del tercio no se hizo esperar: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulaciones después de muertos”.

 

Siguiendo una estrategia que no era la primera vez que utilizaban los enemigos, abrieron las compuertas e inundaron la isla que ocupaban los españoles. Nuestros hombres se repliegan y quedan en el montecillo de Empel. Intentan fortificar su posición cavando trincheras, cuando un soldado desentierra una tabla flamenca con la imagen de la Virgen María. Entienden que es una señal y construyen un pequeño altar donde ponen la tabla de la Virgen, cuando cayó la noche, se levantó un viento fuerte inusual y gélido que en poco tiempo heló el rio Mosa. Los infantes del Tercio Viejo de Zamora, cruzaron el Mosa sobre el hielo y cogieron desprevenidos a los enemigos infringiéndoles una derrota absoluta. A la vista de lo ocurrido el comandante de los rebeldes exclamó: “Tal parece que Dios es Español al lograr tan grande milagro”. Nombrándose a la Inmaculada Concepción como Patrona de los Tercios de Flandes. 300 años después, la bula “ineffabilis Deus” de 8 de diciembre de 1954, nombró a la Inmaculada Concepción como patrona de España y en 1892 se la nombró patrona de la Infantería española.